Trabajo en equipo… Motor de la participación social

despacio y lejos

Estamos cansados/as de oir hablar de estas cosas una y otra vez.  Nadie cuestiona la importancia del trabajo en equipo y de la cooperación mutua para impulsar procesos sociales y/o comunitarios.  Pero… ¿sabemos realmente trabajar en equipo? ¿somos capaces de crear proyectos colectivos incluyentes y eficaces?

A veces damos por hecho que con “las ganas”, “la voluntad”, “el esfuerzo e implicación” es suficiente para hacer que los proyectos funcionen.  Pero mantener y sostener procesos en el tiempo (fundamental en cualquier propuesta de transformación) y conseguir realmente objetivos, no es tarea tan sencilla. Uno de los factores clave suele ser el equipo de personas que impulsa los proyectos.

Con algunas estrategias y con una metodología específica podemos salvar muchas dificultades tales como: toma de decisiones poco eficaz o no llegar a acuerdos, sobrecarga de trabajos que “queman” a algunas personas, conflictos latentes que generan malestar e influyen en el clima grupal, comunicación entorpecida que no genera intercambio real…

Y conseguir:

– un proceso más satisfactorio para todas las personas implicadas.

– alcanzar unos resultados concretos.

– mantener la motivación y la vinculación con el proceso o proyecto.

– mayor eficacia: que lo que hacemos “sirva”, sea útil, nos permita lograr objetivos.

– ser más eficientes: desgastarnos menos para conseguir lo mismo, o conseguir más agotándonos menos.

– generar realmente inteligencia colectiva, gracias a la construcción grupal que incluye la diversidad.